miércoles, 19 de octubre de 2011

Guia de lectura #2

Realizada en conjunto con Mariana Gilabert.

  1. Apreciaciones sobre la narración del psicólogo Jerome Bruner, el lingüista Vladimir Propp, el historiador Robert Darnton y el filósofo Walter Benjamin.

- Para Jerome Bruner los humanos interpretamos las acciones y los comportamientos de manera narrativa; él lo denomina “psicología intuitiva”. Con esto se refiere a que los humanos pensamos nuestra vida como un relato que va cambiando con el tiempo y de ésta misma forma pensamos la vida de los demás. Bruner dice que los deseos de las personas guardan una relación entre sí y no suelen ser contradictorios; cuándo esto ocurre y la contradicción aparece, se hace necesario encontrar un nuevo relato que dé razones de ella.

Los humanos son movidos por objetivos o metas y en el camino para lograrlos deben valerse de diferentes instrumentos que le permitan superar los obstáculos que se les presenten. Es como una representación narrativa, dice Bruner, de las acciones humanas: los actores, las acciones, los objetivos, los instrumentos, el medio en el cual se mueven, son componentes básicos de la estructura narrativa.

Vladimir Propp, por su parte, en un estudio realizado sobre cuentos tradicionales rusos, encuentra que en todos ellos se repite una misma estructura que está compuesta por treinta y nueve funciones. Estas funciones constituyen el esqueleto básico del cuento. Encontramos un protagonista que parte de su hogar, con una meta o misión; en el trayecto debe superar ciertas pruebas y para ello recibe ayuda de un instrumento mágico; se enfrenta con un oponente, que persigue objetivos opuestos a los suyos, y sale victorioso; hacia el final, regresa a su hogar victorioso y, generalmente, contrae matrimonio. Según Propp, esta estructura está basada en el recuerdo de un antiguo ritual, el rito de iniciación de los jóvenes que entraban en la vida adulta. Según el lingüista, cuando el ritual fue abandonado, permaneció su recuerdo en la estructura del cuento.

Robert Darnton, historiador, compara versiones de los cuentos de hadas, algunas de los siglos XVII y XVIII, y destaca el nivel de violencia, crueldad y sexo que aparece en esas versiones campesinas, a diferencia de las que nosotros conocemos hoy en día. Darnton establece una relación entre los cuentos de hadas y la realidad social en la que eran contados. Encuentra por ejemplo que, el lobo, en Caperucita Roja, puede representar a los malhechores que estaban escondidos en los bosques esperando para asaltar a los jóvenes que se lanzaban a los caminos a buscar fortuna, o a los soldados que merodeaban y violaban a las mujeres.

Encuentra también que otro motivo recurrente es el hijo menor, que se convierte en héroe, logra superar pruebas y cumplir con su misión. Darnton cree que el protagonista es el hijo menor, debido a que en la realidad eran los mayores quienes recibían la herencia, y los más chicos debían lanzarse a los caminos a buscar su fortuna.
Por otro lado, haya una diferencia entre las regiones de donde provienen las historias, siendo las versiones alemanas más moralistas y siniestras, con muchos elementos sobrenaturales; y las francesas, en cambio, menos moralistas y dotadas de más humor negro. Y desmiente el hecho de que todos los cuentos de tradición oral tengan moraleja; los cuentos franceses o italianos dan una advertencia.

Walter Benjamin dice, en cambio, que las narraciones orales siempre dejan una enseñanza, ya sea moral o práctica; y en las mejores narraciones, esa enseñanza, se encuentra mezclada n la trama de la experiencia vivida. Benjamin dice, que las mejores narraciones, orales o escritas, no explican o interpretan los hechos que narran, sino que se limitan a contar la historia y dejan que el receptor saque sus propias conclusiones. Es por esto que perduran en el tiempo y no existe una sola interpretación para cada narración.

Benjamin estable una diferencia entre dos tipos de narradores: el campesino sedentario, que conoce las tradiciones de su tierra, y el viajero o el marino, que trae historias de otros lugares.

  1. Concepto de “trama causal o narrativa”

Sin narración no hay historia. Según el historiador White, lo que hace que una sucesión de hechos se transforme en Historia es la trama narrativa, que transforma la sucesión cronológica de hechos en un encadenamiento de causas y consecuencias.

Toda narración histórica se hace desde un centro en el que se única el historiador para jerarquizar los hechos y armar una trama narrativa con ellos. Una sucesión cronológica de hechos no es un texto narrativo porque estos hechos no están conectados entre sí, ni poseen una jerarquización que evalúe la importancia de los acontecimientos y les de una organización: una trama narrativa. Quién permite dar a los hechos ésta trama causal o narrativa es quien escribe la Historia y que deriva de las consecuencias que esos hechos tuvieron para la cultura a la que pertenece.

A través de la secuencia, la narración impone coherencia a los hechos. Según Bruner, la organización narrativa tiene dos rasgos importantes: la secuencialización, la relación casual; y cuando aparece algún tipo de desfasaje que hace que un hecho no concuerde con lo previsible, que rompa con el esquema de comportamiento esperado.

Para White la idea del orden o equilibrio alterado por un hecho, una crisis que tiene un desarrollo y concluye con la recuperación del equilibrio, seria la base de la estructura narrativa, no sólo de la Historia sino también de la ficción. Hay relatos que no respetan el orden, sino que inician en la crisis o en la restitución final del orden.

  1. Diferencia de la figura de autor con la de narrador. Tipos de narrador.

La presencia de un narrador es lo que caracteriza a la ficción, no importa el género que sea. El narrador no es el autor, éste último es la persona tangible que escribe lo que leemos; en cambio el narrador es la ‘voz’ que nos cuenta lo que sucede, desde la ficción misma. Cuando quién narra se presenta como un personaje de la ficción, es más fácil distinguirlo; en cambio cuando se presenta una narración en tercera persona y el narrador no representa a un personaje de la historia, éste tiende a confundirse con el autor. Si bien el narrador puede representar la ideología del autor, también puede exponer una visión que vaya totalmente en contra de éste.

La figura del narrador corresponde a los textos escritos, ya que  los cuentos de tradición oral son anónimos, no tienen autor identificado por lo tanto no es válida la división narrador/autor. Lo que existe en las tradiciones orales es un narrador de carne y hueso, alguien que cuenta oralmente los relatos frente a un auditorio. 

Las narraciones orales estaban en tercera persona. El narrador en tercera está afuera de los hechos que narra; las cosas que cuenta les suceden a otros. Con la aparición de la novela, aparece la primera persona, un narrador que participa de los hechos, que cuenta su historia o interviene de alguna manera en ella.

La elección del narrador, del estilo con el que se narra y la distancia que guarda de los hechos, es fundamental cuando se escribe ficción.

  1. Representación de la subjetividad en la narración antes y después del S. XX

Toda narración implica una trama causal, una causalidad externa que une los hechos que se narran, pero tienen una dimensión interna, relacionada con la intencionalidad de los personajes. En la tradición oral (anterior al S.XX) encontramos actantes, no personajes, es decir que son caracteres que solamente encarnan acciones; no se los describe a fondo ni s cuenta demasiado de ellos. Tampoco se les da un lugar a sus pensamientos ni para su interioridad. Con la ficción escrita, especialmente con la novela (después del S. XX), ésta característica se modifica. Los personajes adquieren cuerpo, volumen y la subjetividad pasa a ocupar un lugar importante, los conflictos empiezan a plantearse como internos más que como externos, o como resultado del choque entre el mundo exterior e interior de los personajes.

 La aparición del narrador en primera persona es importante en relación con la subjetivización de la ficción, porque un narrador que cuenta lo que le sucedió está dando un acceso a su mundo interior. Se puede jugar con el punto de vista de los personajes para acceder ala forma de ver el mundo que cada uno tiene. Una ficción puede estar narrada en tercera persona, y aún así ser contada desde la perspectiva de uno de los personajes.

La presencia de un narrador caracteriza a la ficción. Con el paso del tiempo, ésta, tiende a subjetivizarse cada vez más, a mostrar la interioridad de los personajes. Hay dos formas de acceder a la perspectiva o visión de lo hechos de los personajes: a través del punto de vista o a través del narrador en primera persona.

  1. Diferentes funciones que aparecen en la narración, según el semiólogo Roland Barthes. Doble función que se encuentra en la narración según el escritor Ricardo Piglia.

Para Barthes, todo es funcional dentro del relato a partir de las múltiples relaciones entre los términos; Todos los elementos del relato poseen un correlato.

-          Funciones cardinales o núcleo: son las acciones vinculadas dentro de la trama, forman la  estructura base del relato; Todas estas acciones son cusas o consecuencia de las otras, y por lo tanto ninguna puede ser omitida sin alterar las demás. Al reducir una historia, son estos núcleos los que sobreviven a la edición y que son los causales del hecho. Las acciones que cumplen una función cardinal dentro de un relato lo hacen avanzar, plantean una expectativa, la desarrollan y la cierran formando secuencias.

-          Funciones de catálisis: son funciones secundarias que se encuentran entre las funciones cardinales, añadiendo descripciones y acciones menores que no poseen mayor importancia en el desarrollo de la historia; Son acciones que demoran o dilatan el proceso de desarrollo y conclusión de la historia y que a la vez pueden tener una función de indicio.

-          Funciones de indicio: las descripciones suelen dar características específicas de manera indirecta a los personajes y hablan sobre su relación con las situaciones; Son una ayuda para construir el contexto ficticio de la historia.

Según Piglia existe una doble función  en la narración, esta teoría se basa en un supuesto guión de Chéjov dónde pareciese que el inicio y el final de la historia no tiene ninguna relación; según esto, toda narración posee dos historias, una notable y una secreta que no tiene la intención de ser descubierta sino de producir enigmas, planteándose siempre como conocida por el lector y pudiendo ser o no develada al final.

  1. Tipo de pacto existente entre lector y autor. Aplicación del concepto de verosímil en la narración.

Entre el autor y el lector existe un pacto donde el autor escribe hechos que por ese instante considera ciertos y el lector acepta no dudarlos , ambos comprenden que son hechos imaginarios; no obstante se exige en la historia un mínimo de verosimilitud en códigos reales con los cuales poder relacionar los hechos. Cada género narrativo tiene diferentes perspectivas de aceptación del lector, ciertos códigos ficcionales que ordenan la comprensión de una historia.

El concepto de verosimilitud es aplicable tanto a la argumentación como a la ficción; se considera verosímil aquello que se acerca más a la opinión general sobre la verdad,  siendo una característica ambigua que necesita de una creación propia del mundo ficcional con sus propias leyes, y particularidades tomadas de la realidad del hombre que aplican a consciencia del autor, credibilidad a la historia dentro de ese imaginario.

  1. La descripción en el romanticismo, en el realismo y en la actualidad.

En el romanticismo, la descripción comienza a adquirir un estatus literario, es usada para representar estados de ánimo donde los adjetivos calificativos a cualquier cosa que no sea una emoción pueden ser perfectamente comparables con sentimientos reales, es un desplazamiento de las cualidades de un ente a otro.

En el realismo, la descripción se avoca directamente a especificar detalles de manera extensa y cuidadosa tratando de envolver las situaciones en complejidades visuales y sensoriales totalmente reales;

En la actualidad se considera que el ritmo de vida se ve ligado directamente a la necesidad del lector de encontrar en su proceso los hechos de manera rápida y rítmica, despreciando y obviando las descripciones que relenten la aparición de acciones dramáticas de planteo, desarrollo,  puntos de retorno y desenlace.

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