miércoles, 28 de septiembre de 2011

Clase #8

Una noche de exposiciones, cambiamos del aula regular al auditorio y yo no estaba particularmente de buen humor, pero intenté disimularlo.

No hubo razón lógica para mi intolerante estado de ánimo, digamos que “me pegó la luna”, realmente no tenía ganas de escuchar lo que estaba escuchando, aunque conocía a todos los personajes protagonistas de las exposiciones menos a Felicitas; quizás lo que más me perturbaba era que el ambiente era propicio para la baja energía, al contrario como opina el profesor, la llamada “aula magna” me resultaba pesada y densa, siento que esto afectó la energía de todos los trabajos que sucedieron de manera lenta y sin ánimos.

Principalmente en mi intervención dentro de mi grupo, intenté hablar lo más claro, conciso y rápido que pude, pero a pocas frases de comenzar la conclusión con la que terminaríamos, fui interrumpido por una compañera que deseaba agregar más información, ella desconocía que cuatro minutos atrás nos quedaban tan solo dos minutos para cerrar la exposición, es decir, que ya estábamos en tiempo extra.

3 comentarios:

  1. Qué pena que te hayas sentido incómodo; pareciera que padeciste más como público que como orador... Al margen de lo que expresás, igual creo que fue positivo para la clase experimentar otro espacio diferente al aula común, a pesar de que haya afectado negativamente - según vos - las exposiciones. En algo concuerdo, pero no le echaría la responsabilidad al espacio... Hay que ver cuánto le toca a los oradores del (supuesto) fracaso de las presentaciones...
    Slds.

    ResponderEliminar
  2. quiero resaltar que a mi parecer, decir que las exposiciones fueron lentas y desanimadas no es precisamente catalogarlas como - un fracaso -, es simplemente decir que fueron lentas...y desanimadas; no suelo tener ese tipo de dobles discursos nunca.

    No dudo de los beneficios de cambiar de espacio para la clase, quizás advertirnos sobre la energía al momento de exponer hubiese evitado el error.

    Sin duda todos los grupos dieron lo mejor, se notó un interés y un esfuerzo por el trabajo; queda como una experiencia con necesario análisis.

    ResponderEliminar
  3. Hola Vladimir, la palabra fracaso corre por mi cuenta; es lo que concluí al leerte. Si una presentación oral es "lenta" y "sin ánimos", pues está destinada al fracaso (en cuanto a la llegada al público). Al menos, ésa es mi lectura si tengo en cuenta los calificativos que usaste.
    No sé muy bien qué advertencia debería haberles señalado, salvo que te refieras a la actitud del orador según el espacio en que esté disertando, tema que creo hemos hablado cuando vimos EXPRESIÓN ORAL. Si es otra cosa, pues estará bueno discutirlo en clase, para mejorarlo a futuro.
    Slds.

    ResponderEliminar